viernes, 16 de julio de 2010

Spain is different

   Sirva esta entrada para seguir retomando el rumbo sobre personas y anécdotas que importan a Ahogados por la Hemeroteca porque también merecen quedar en el recuerdo de la blogosfera.

   La política, tarde o temprano, importa a todo el mundo. El que sostiene que no le interesa la política suele incurrir en el mismo error que el que defiende que le gusta la política: empezar a hablar de política y terminar cabreándose poco o mucho con el que opina lo contrario. ¿Merece la pena enfadarse?. Ahogados por la Hemeroteca cree que sí pero sin pasarse.

   Tampoco es bueno estar siempre feliz porque es difícil tener motivos siempre para estar feliz. No es bueno enfadarse cuando se discute sobre algo pero no es un defecto enfadarse al discutir si un nuevo intercambio de palabras soluciona el cabreo.

   Hay dos buenas frases que definen las dos posiciones opuestas y que a Ahogados por la Hemeroteca le sirven, aunque no siempre, de referencia.

¿Para qué discutir si se puede arreglar todo a hostias?.

   El ejercicio físico es bueno siempre pero no es demasiado aconsejable pegarse de leches con todo el mundo si no se está seguro de ser el más fuerte. Por lo general, cuando alguien es el más fuerte, le derriba el que es más inteligente.

   Si alguien cree que es el más fuerte, habrá otra persona que será lo suficientemente inteligente para esquivar sus golpes o para engañar al que intenta golpear y que acabe enfrentándose a alguien más fuerte o más poderoso. La filosofía de la agresión inteligente en defensa propia data de tantos siglos que aparece en todas las religiones, creencias y en textos históricos. Napoleón era un tapón pero ya sabía, entre otras muchas cosas, que tenía que llevar a alguien durante sus conquistas para que hiciera propaganda o periodismo sobre sus victorias bélicas y así hacerlas mucho más grandes o endulzar sus errores contándolos.

   El miedo atenaza a fuertes y a débiles. La tensión física o psicológica no es buena para nadie.

   La segunda frase de referencia es hablando se entiende la gente.

   En fin, después de las múltiples divagaciones, Ahogados por la Hemeroteca quiere relatar este viernes algunas de las principales cualidades de una de sus mejores amigas. No dirá más datos sobre ella que su sobrenombre de guerra y de paz: Asun.



   Hija de una familia numerosa, hermana gemela de otra hermana gemela, nacida en Cataluña y tan catalana como aragonesa, se siente de donde ha nacido y de donde ahora pace. Le gusta decir que es española y a nadie le incomoda que lo diga. Se lleva también con su hermana gemela que no puede estar sin ella pero tampoco todo el rato con ella.

   Le gusta hablar castellano y catalán en su trabajo porque aquellos con los que habla allí por obligación laboral pueden hablar catalán, castellano, euskera o inglés. Hace lo mismo en su vida privada, con su familia y con sus amigos. Cuando habla con un amigo que le habla en catalán, responde en catalán. Cuando después de mucho hablar catalán le sale una palabra en castellano, no pasa nada. Cuando ocurre lo contrario, tampoco. Suele hablar casi siempre castellano porque vive en Aragón y habla castellano con los cánticos propios del oregonés. Ahogados por la Hemeroteca no sabe con qué acento habla catalán porque desconoce esa lengua.

   Al ser bilingüe, comete faltas ortográficas, como todo el mundo, cuando escribe en castellano y cuando lo hace en catalán pero su trabajo no está basado en la escritura y sus interlocutores lo entienden. Los que más faltas ortográficas cometen, por lo general, son los que escriben cada día por obligación y demasiado deprisa. Por poner un ejemplo, los periodistas.

   Asun es mucho más que todo lo relatado. Escucha siempre todo lo que puede y más. Trabaja siempre todo lo que puede y más. Desconecta siempre todo lo que puede pero lo que puede también depende de lo que le dejan desconectar. Cuando se pone tensa, se equivoca más fácilmente pero eso no es un defecto es una constante de cualquier ser humano. Cuando está triste, tiende a intentar arreglar sus problemas sola. Esa tendencia también es muy generalizada en todo el mundo. Sus amigos siempre están ahí porque ella siempre está ahí cuando ellos le necesitan.

   Le gusta decir que es española todos los días. Lo dice con orgullo y respeta a todo el mundo. Eleva la voz cuando se pone nerviosa, cuando se enfada o cuando está feliz. Siempre lo ha hecho. Ahogados por la Hemeroteca coincide plenamente con ella. Ser español es un orgullo. Ser español también significa ser diferente.

  Para concluir un diálogo real transcrito de memoria.

   Conversación entre un periodista español y un soldado americano en momento de relax durante el trabajo en una base militar gestionada por la OTAN.

ESP.-  Soy periodista pero no soy de la Rolling, eres americano ¿verdad?

USA.- (sonrisa) Si, y tú?

ESP.-  (sonrisa) Español!

USA.- Acabáis de ganar el mundial, eh?

ESP.- Sí, el de fútbol, no sabía que también vosotros habíais visto el partido..

USA.- Lo vio mucha gente en la base, lo vimos con los holandeses

ESP.- Los militares españoles también. Creía que a vosotros os gustaba más el baloncesto

USA.- Si, claro, tenemos la mejor liga del mundo

ESP.- España es diferente, ya éramos diferentes y somos diferentes, también os ganamos a vosotros el mundial.

USA.- Qué mundial?

ESP.- El de baloncesto!!!!!

Carcajadas en común y gilipolleces varias.

El español no es bilingüe y el americano tampoco.

Hablan en Spanglish y en inglés americano --incomprensible a veces porque siempre parece que lleven un chicle en la boca--.

Se entienden. Spain is different.

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